Fray Efrén de la Madre de Dios, Carmelita Descalzo



Fray Efrén de la Madre de Dios
(2.10.1915 - 10.5.1996)

José María Montalvá Cléries nació el 2 de octubre de 1915 en la localidad valenciana de Guadassuar. Con 10 años ingresa de colegial teresiano en Valencia, y luego en Castellón. Es a esta tierna infancia cuando comienza a enamorarse del Carmelo, amor al que se mantuvo fiel toda la vida. A los 15 años toma el santo hábito en el Desierto de las Palmas de Benicàssim y recibe el nombre de Efrén de la Madre de Dios. A los 19 años lo envían a estudiar al Colegio Internacional de Roma, donde se licencia en Teología. Estando allí, durante la Guerra Civil española, los republicanos matan y mutilan a su padre porque no accede a traerse a su hijo fraile de Roma. Con el dolor de la muerte del padre y la preocupación por su familia, emite su profesión solemne a los 21 años y es ordenado diácono. ”A cambio de tus padres tendrás hijos…” Estas palabras sustanciales que sintió en aquel momento las recordaría hasta su muerte.

Con 22 años es ordenado sacerdote en la Basílica de San Juan de Letrán el 15 de mayo de 1938. Una vez acabados sus estudios la obediencia lo trajo como profesor de teología al Colegio Teológico de Zaragoza. Queda pendiente el doctorado. En 1943 la Universidad de Salamanca se hace Pontificia. Le envían a ella ese mismo año, doctorándose en 1945 y obteniendo la calificación Magna cum laude probatus. Se convierte así en el primer Doctor de Teología de Salamanca y el segundo de la Orden. Es por entonces cuando esta Universidad le encarga la edición crítica de las Obras de Santa Teresa de Jesús.

En este tiempo se acrisolará su espíritu contemplativo en el Desierto de las Batuecas, donde residirá siempre que la obediencia le deje. Fray Valentín de San José, que murió en olor de santidad y que tanto influyó en Santa Maravillas de Jesús, estará siempre deseando tenerle como conventual, pero el Señor no lo dispuso así. Allí conoció a Santa Maravillas, que recomendaba a sus hijas sus libros, especialmente “Intimidades del Carmelo”, y que llegó a costear alguna edición.

En 1947, con la ayuda que un antiguo formando suyo consiguió en EEUU, publica su tesis doctoral: “San Juan de la Cruz y el Misterio de la Santísima Trinidad en la vida espiritual”. En ese mismo año, el entonces Secretario de Estado Juan Bautista Montini, futuro Pablo VI, lauda su tesis y la recomienda. Entre sus lectores figuraba el estudiante Karol Wojtyla, que se sirvió de ella para su propia tesis, y siempre apreció y escuchó el parecer de Fray Efrén. Al inicio del Concilio Vaticano II fue requerido como censor, pero un incidente hizo que la carta no le llegara sino después del plazo que se le daba para aceptar, y no pudo asistir. Fray Efrén se apenó, pues amaba profundamente a la Santa Madre Iglesia y nunca le negó nada.


En 1962, el entonces Provincial de Valencia, Fr. Juan de Jesús María, le escribe una carta transmitiéndole el deseo del Prepósito General de que se traslade a Madrid para atender los trabajos de revisión de imprenta relacionados con las publicaciones que lleva entre manos acerca de la vida y obra de Santa Teresa de Jesús. Más tarde se uniría a Fr. Otger Steggink Ocarm para poder acceder a los archivos de su Orden. Treinta años permanecerá en Madrid, llegando a ser una autoridad en la Santa Madre: “Llevo más de 40 años casado con Santa Teresa, conociéndola y tratándola”, solía decir.

Además de Santa Teresa, ¡como no podía ser menos en un carmelita!, amaba extraordinariamente a la Santísima Virgen y su piedad eucarística era notoria. Se hizo famoso en su juventud por su extraordinario recogimiento en la Santa Misa (decían de él que no levantaba los ojos nunca en la Santa Misa). Esta piedad eucarística se vería recompensada copiosamente: pudo concelebrar y comulgar durante toda su estancia en la clínica durante su enfermedad (mes y medio), hasta dos horas antes de fallecer.

De natural tímido, llegó a prometerle al Señor en su más tierna juventud que no se negaría a ninguna predicación que le pidiesen. Desplegará un apostolado inmenso. Sus palabras eran destellos de una fisonomía espiritual insólita, cálida y acogedora, penetrantes. Humilde como un niño, trataba por igual a los niños que a los adultos. Con idéntica dulzura a gente de toda cultura. Se expresaba así con la misma sencillez ante los auditorios más dispares. Apareció en los programas de televisión con ocasión del IV Centenario de la Reforma en San José de Ávila (1962), del Doctorado de la Santa Madre (1970) y del Centenario de la muerte de la Santa, acompañando a San Juan Pablo II por deseo expreso del Pontífice.

Gran parte de sus conferencias están publicadas en las actas de los congresos en los que participó en Salamanca, Madrid, El Escorial, Toledo... Fue profesor de teología espiritual en el Instituto Pontificio Regina Virginum, de teología para religiosos de la CONFER en Madrid, del Instituto de Ciencias Sagradas Mater Inmaculata de Barcelona y del Instituto de Espiritualidad de los Carmelitas Descalzos de Madrid, del que fue fundador y director. Impartía Ejercicios Espirituales a sacerdotes, monjas y seglares. Daba conferencias y cursos a la Acción Católica, e incluso ejercicios a las adolescentes de un instituto de Las Palmas de Gran Canaria.

Su obra literaria:

- San Juan de la Cruz y el Misterio de la Santísima Trinidad en la vida espiritual: Zaragoza, Talleres Edit. El Noticiero, 1947, 526 p.
- Intimidades del Carmelo: Zaragoza, Carmelitas Descalzos, 1953, 214 p.
- Flor de retama: Zaragoza, Art. Gráf. San Francisco, 1955, 44 p. 
- Santa Teresa por dentro: Madrid, Ed. de Espiritualidad, 1973, 359 p.
- Beas y Santa Teresa: Madrid, Ed. de Espiritualidad, 1975, 190 p.
- La herencia teresiana: Madrid, Ed. de Espiritualidad, 1975, 484 p.
- Tiempo y vida de Santa Teresa: Madrid, BAC, 1977, 1023 p.
- Teresa de Jesús: Madrid, BAC, 1981, 249 p.
- Catalina de Cristo: Barcelona, Carmelitas Descalzas, 1982, 205 p.
- Santa Teresa y su tiempo (2 vols): Salamanca, Universidad Pontificia, 1984, 898 p.
- Santa Teresa de Jesús. Obras completas (3 vols): Madrid, BAC, 1986, 1478 p.
- El monte y el castillo: la vida de la gracia en Santa Teresa y San Juan de la Cruz: Ávila, Asociación Educativa Signum Cristi, 1987, 698 p.
- Tiempo y vida de San Juan de la Cruz: Madrid, BAC, 1992, 916 p.
- Santa Teresa, formadora de Carmelitas: guía espiritual: Alcalá de Henares, Imp. C.D., 1996, 507 p.


Innumerables fueron sus artículos en revistas de espiritualidad y estudios universitarios. Archivado en la Orden existe gran material de su trabajo teresiano-sanjuanista y numerosa correspondencia con Santa Maravillas de Jesús y muchos otros religiosos. Su dirección espiritual llegaba a todos los rincones de España y sería casi imposible recopilar sus cartas.

Sus hijas, las Carmelitas Descalzas Familia de la Madre de Dios, lo vieron pasar a la Casa del Padre en medio de dolores fortísimos por un cáncer de hígado, estómago y páncreas, con metástasis, sin una sola queja. A todos recibía con gratitud, despidiéndose: “¡Hasta el Cielo! A la Santísima Virgen le contaré todo”. Verdaderamente vieron en él a Cristo en la Cruz, con un gran sufrimiento pero con un mayor amor. En sus últimos momentos llamó a su Prior, Fr. Vicente Polo, y le pidió que dijera a sus Hermanos de comunidad que los amaba mucho y que moría feliz siendo Carmelita Descalzo. Sus familiares querían enterrarlo en su pueblo y él dijo que “no, en el Desierto de Las Palmas, donde nací a la Orden”.

Durante su agonía ofrecía conmovido su vida entera en gratitud a la Santísima Trinidad, por su Orden y por la Iglesia. La víspera del día de la Virgen de los Desamparados, al pobrecito hijo de un labrador valenciano vino a llevárselo su Madre Celestial. Era el 10 de mayo de 1996. También era el día de San Juan de Ávila, patrono del clero español, al que tenía gran devoción e invocó desde las primeras horas de la mañana.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con toda la reseña que se ha hecho sobre el p.Efrén. Siempre fue una referencia, el P. Efrén, para los Carmelitas Descalzos y toda la Iglesia.Pero nada se escribe en esta reseña de los sufrimientos del P. con los frailes de su propia provincia Aragón- Valencia, que es un hecho importante que también forma parte de su historia.

Anónimo dijo...

¿Sufrimientos de qué? ¿A qué te refieres? ¿Qué pasó?

Anónimo dijo...

Todos los santos han sufrido persecución, pero no sólo en una Provincia,sino siempre,cuando se es fiel a Cristo, viviendo en la verdad. En Libro de la Vida tendremos muchas sorpresas...