411. Siervos Reparadores de los Sagrados Corazones



Los Siervos Reparadores de los Sagrados Corazones son una Asociación Pública de Fieles fundada por Fray Agustín del Divino Corazón en 2010 en Colombia.


Los Siervos Reparadores se constituyen como comunidad de vida semi-contemplativa y orientación monástica con Oficio Divino solemne, silencio, oración y trabajo manual. La comunidad la integran Hermanos clérigos y laicos, y cuenta con una rama femenina de idéntico espíritu y carisma: las Siervas Reparadoras de los Sagrados Corazones.


Por carisma tienen la reparación al Corazón de Jesús a través de su consagración religiosa, su conversión personal y oración continua, pidiendo y reparando de manera particular por las almas sacerdotales y consagradas que no corresponden como debieran al amor del Señor. A través de la adoración de Jesús Sacramentado orientan su apostolado misionero a la reparación por los propios pecados y los de la humanidad. Su espiritualidad se manifiesta en el amor a la Cruz, la centralidad eucarística, la devoción y filiación mariana, el apostolado misionero reparador y la fidelidad a la Iglesia y su Magisterio. Tienen una especial devoción al Glorioso San José y a Santa Margarita María de Alacoque.


La comunidad está presente en Colombia en las diócesis de Sonsón-Rionegro y Manizales, y en Perú (2013) en la diócesis de Lurín, en el Santuario de la Virgen de la Consagración en Pachacámac.



410. Hermanas Apóstoles de la Divina Misericordia



“Jesús me aseguró que esta Congregación surgirá. Veo la gran gloria que dará a Dios, será el reflejo del mayor atributo que tiene Dios, es decir, su Divina Misericordia. Impetrarán incesantemente la Divina Misericordia para sí y para el mundo entero”. (Diario 664)

Las Hermanas Apóstoles de la Divina Misericordia son una Asociación Pública de Fieles fundada por las Hermanas María Elizabeth de la Trinidad y María Esmilda de Jesús Crucificado en 2005 en Ciudad del Este (Paraguay). La comunidad es de vida contemplativa y clausura constitucional, y surge en la Iglesia de Dios para realizar el pedido que Jesús realizó a Santa María Faustina Kowalska en 1935.


“Tu intención y la de tus compañeras es unirse a Mí lo más estrechamente posible a través del amor. Reconciliarás la tierra con el Cielo, mitigarás la justa cólera de Dios e impetrarás la Misericordia para el mundo. Confío a tu cuidado dos perlas preciosas para mi Corazón: las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial, la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento. Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento mío y entonces tendrán valor ante mi Padre”. (Diario 531)


Las Hermanas tienen por carisma implorar la Misericordia Divina para el mundo entero y orar por la conversión de los pecadores y la santidad de los sacerdotes y las almas consagradas. Para tal fin buscan la unión con Jesús Misericordioso a través del Misterio Eucarístico, la adoración perpetua del Santísimo en sus monasterios, las obras de misericordia espirituales y el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia. Las Hermanas están presentes en dos monasterios en Paraguay, uno en Areguá y otro en Villarrica.