337. Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina



El espíritu o carisma propio de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina consiste esencialmente en la vivencia cada vez más perfecta del sacerdocio común, el amor filial a la Virgen María, la imitación de sus virtudes, y la extensión del Reino de Cristo mediante el reinado de María en las almas.

La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina es un movimiento de espiritualidad y apostolado cuyo fin es fomentar en sus miembros una vida cristiana más perfecta, profundizando en el sacerdocio común que todos han recibido en el santo bautismo, por lo que procuran vivir estrechamente unidos a Cristo Sacerdote que no cesa de ofrecerse por nosotros en el Altar, y a la Virgen Corredentora, Madre en el orden de la gracia. Está formada por religiosos, religiosas, laicos, consagrados y sacerdotes diocesanos.


Los Hermanos de la Fraternidad constituyen la rama masculina de vida consagrada. Son una Asociación Pública Clerical de Fieles (Instituto Religioso en formación) fundada por el P. Manuel Folgar, y erigida en 2009 en la Archidiócesis de Toledo por el Cardenal Antonio Cañizares Llovera.

El fin del Instituto es la santificación de sus miembros por la búsqueda de Dios, siguiendo a Cristo Sacerdote e imitando las virtudes de la Virgen María, Reina y Corredentora, consagrando la propia vida a procurar la gloria de Dios y a la causa de la salvación del género humano, orando y sacrificándose por la conversión de los pecadores, trabajando sin descanso al servicio de la Santa Iglesia Católica.


La espiritualidad de los Hermanos de la Fraternidad nace y se alimenta en el Santo Sacrificio de la Misa, la contemplación del Misterio de la Cruz, la esclavitud mariana, la infancia espiritual y el amor filial al Sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo.


Los Hermanos de la Fraternidad tienen una intensa vida de oración: Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano, Oficio Divino con el cultivo del canto gregoriano (usus antiquior), adoración y reparación diaria al Santísimo Sacramento, lectio divina, oración mental, lectura espiritual y rosario en comunidad.


Santos Protectores

Su apostolado consiste en promover entre los miembros del Pueblo de Dios la vida de oración, fomentar el espíritu contemplativo, así como la participación plena, consciente y activa en la Sagrada Liturgia. Propagan la espiritualidad eucarística y mariana, y muy especialmente aquél espíritu sacrificial, de oblación y de caridad de Cristo Sacerdote y de la Virgen Corredentora, sobre todo en los ámbitos de la familia, de la infancia y de la juventud.

Para cumplir esta misión apostólica, los Hermanos pueden dedicarse al ministerio de la predicación, a la dirección de Ejercicios Espirituales, organización y dirección de retiros, regencia de casas y centros de espiritualidad, misiones populares, regencia de santuarios y ministerio parroquial, publicaciones, siempre que no se perjudique en nada las exigencias de la vida comunitaria. También pueden asumir obras de enseñanza y de beneficencia, así como el empleo de los modernos medios de comunicación al servicio de la evangelización. Los Hermanos que así lo deseen podrán consagrarse enteramente a la adoración eucarística y a la oración reparadora, prescindiendo de todo apostolado exterior y trabajando exclusivamente en el priorato. Los Hermanos confeccionan ornamentos litúrgicos en un pequeño taller artesanal.

Están presentes en la Ciudad Imperial de Toledo, estando a su cargo la iglesia del Salvador y colaborando en la parroquia de Santo Tomé.


Las Hermanas Misioneras de la Fraternidad son la rama femenina de vida consagrada. Tienen el mismo carisma y espiritualidad. Las Hermanas están presentes en el priorato de San José en Barro (Pontevedra), donde tienen una casa de oración y una tienda de objetos religiosos, litúrgicos…