El testimonio de la Beata Catalina Irigoyen, Sierva de María



La Iglesia cuenta con una nueva Beata, proclamada en la Catedral de la Almudena de Madrid el 29 de octubre de 2011. Se trata de la Madre Catalina Irigoyen, miembro del Instituto de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Felicidades a las Siervas de María, siempre edificantes, siempre fieles, ángeles que velan a nuestros enfermos y ofrecen al mundo y a la Iglesia el tan necesitado testimonio de la vida consagrada auténtica.

De la homilía en la beatificación del Legado Papal, Cardenal Angelo Amato:

El Cardenal subrayó que “la nueva Beata es testigo heroico del Evangelio de Cristo”. Reconoció que “en el carisma de las Siervas de María, la Beata se hizo como Jesús, buena samaritana. Veía en los enfermos y necesitados el rostro de Cristo sufriente. Se hizo popular entre los enfermos, con una popularidad sin ocaso, porque estaba enraizada en Cristo, edificada en Cristo y firme en la fe”. Y destacó que “fue una incansable sembradora de nobles sentimientos”.

Recordando brevemente la vida de Sor Catalina, resaltó que “con 22 años se convirtió en madre de la familia, durante diez años, con paciencia y amor, como preparación a lo que iba a ser su vida posterior. Estaba pensando en consagrarse al Señor. Fue un signo de la Providencia que conociera en su ciudad natal (Pamplona) a la Siervas de María y a su Fundadora (Santa Soledad Torres Acosta), y se sintió llamada a esa vida. En Madrid, en la Casa Madre de las Siervas se consagró a Jesús”. Así “renunció a los bienes familiares, se despojó de su estatus social y se consagró a los que sufren. El Señor le concedió dones, como la fortaleza física, y sabía trabajar, colaborar y obedecer. No le faltaba humor”.

En su día a día, prosiguió, “vivía en el amor la misión del Instituto, que exige un sacrificio constante, devoción a la Eucaristía y a la Virgen un amor incondicional. Aplicaba la terapia de la ternura, el servicio atento, la hermosura, y se identificaba en el dolor de los enfermos. No le importaba trabajar más, lo importante era aliviar los sufrimientos de los enfermos”.

También afirmó que “después de 20 años, la obediencia la llevó a otra misión: a recoger limosnas para el Instituto. Era un trabajo cansado y humillante, que vivió con amor. Trabajo duro, caminando por las calles, subiendo y bajando escaleras. Se preocupaba por su compañera. Al recibir la limosna era agradecida, porque siempre veía la Providencia Divina. No rechazaba nada, y después cuando llegaba a la Casa entregaba las limosnas a sus Superioras y hacía trabajos de la Comunidad, los más humildes: buscar agua, lavar el suelo…”.


Santa Soledad, Fundadora

“Hoy, a los 160 años de la fundación del Instituto, las Siervas de María encuentran en su Fundadora, Santa Soledad Torres Acosta, y en esta nueva Beata, ejemplos de fidelidad al Evangelio, en especial en este tiempo actual en el que tanto necesitamos de estos gestos. Hoy más que nunca necesitamos el cuidado generoso, la cercanía humana. La nueva Beata era una Religiosa que estaba unida a Cristo en la plegaria. Una mujer bondadosa y humilde de corazón, ministra de los enfermos y sus familias. La Iglesia hoy glorifica a esta hija suya porque ha manifestado al mundo el rostro bueno de Jesús. La vida consagrada puede ser incluso entre cansancio y sufrimientos una continua fiesta de bodas con el Esposo Jesús”.

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En 1913 se le diagnosticó a Sor Catalina una tuberculosis ósea que aceptó con pleno abandono en las manos de Dios. Durante su enfermedad nunca se la vio perder la calma o impacientarse, contenta de imitar a Jesús, como ella decía. Y no se trataba de composturas o meras palabras: “el dolor de su brazo izquierdo (como afirmaba el doctor) era muy fuerte, como si le estuvieran calcinando los huesos”. Murió en Chamberí, en la Casa Madre de las Siervas de María en Madrid, el 10 de octubre de 1918.


Para saber más:

* Siervas de María- Provincia de Castilla (web)
* Siervas de María- Provincia de Andalucía (web)
* Siervas de María- Provincia de Cataluña (web)
* Siervas de María- Provincia de las Antillas (web)
* Siervas de María- Provincia de Argentina (web)
* Siervas de María (entrada en el blog)

280. Religiosas Apóstoles Trinitarias de María



Las Religiosas Apóstoles Trinitarias de María son una Asociación Pública de Fieles fundada por las Madres Myriam Patiño Aguirre e Isabel Cárdenas Ortiz en 1998 en la Archidiócesis de Bogotá (Colombia). Con la división de esta Archidiócesis en 2003, las Religiosas pasan a depender de la Diócesis de Soacha.

Las Religiosas participan de la vivencia comunitaria en el amor, emanada de la Augusta Trinidad en comunión constante con María siempre Virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia; y tratan de hacer realidad la vida de los primeros seguidores de Jesús: “Tenían un solo corazón y una sola alma y no había entre ellos necesitados porque entre todos se ayudaban” (Cf. Hch 2,42–44). Buscan hacer siempre la Voluntad del Padre en comunión con la Iglesia, prolongando en palabras y obras la acción redentora del Hijo y estando abiertas y atentas a las mociones del Espíritu Santo que guía y recrea a su Iglesia constantemente.


Las Religiosas ejercen su misión apostólica en la predilección por los pobres: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40). Regentan casas hogares para niños y ancianos necesitados, guarderías para niños de familias con escasos recursos, imparten catequesis, visitan a los enfermos, organizan retiros espirituales y ofrecen cursos en talleres para la profesionalización de mujeres humildes, que en muchos casos son las que sacan adelante a sus familias. La Comunidad está presente en Colombia y Perú.

279. Misioneras de la Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús



Las Misioneras de la Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús son un Instituto Religioso de Derecho Diocesano fundado por la Madre María Clara Mota Cancino en 1995 en México. La máxima evangélica “sed misericordiosos como vuestro Padre es Misericordioso” (Lc 6,36) constituye el eje y fuente de su espiritualidad. El carisma del Instituto es la Misericordia del Corazón de Jesús, hecha servicio en el acercamiento profundo y amoroso al hombre en sus necesidades, a través de la evangelización y de las obras asistenciales.


Las Misioneras asumen una opción preferencial por quienes se encuentran en una situación de mayor debilidad y, por tanto, de más grave necesidad. Por Santo Patrón tienen a San Vicente de Paúl, santo de la caridad, y como él salen al encuentro de los necesitados espiritual y materialmente. Como apostolado tienen la catequesis de niños, jóvenes y adultos, las misiones en lugares de verdadera necesidad de presencia de la Iglesia, las obras de misericordia (hogares para niños abandonados, casas para ancianos desvalidos) y obras de promoción humana (talleres de formación teórica y práctica en diversas áreas).

Noviciado

Las Misioneras están presentes en México, Perú, Costa Rica y EEUU.



278. Oblatos de San José



San José Marello

Los Oblatos de San José son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por San José Marello en 1878 (Italia). El deseo del Fundador era constituir una comunidad de verdaderos discípulos de Jesucristo, donde se viviera el mandamiento de la caridad con un estilo de vida fraternal a imitación de la Sagrada Familia y donde sus miembros se inspiraran en San José, el primero que cuidó los intereses de Jesús. El Instituto está formado por Religiosos sacerdotes y Religiosos laicos. Estos Hermanos se dedican a las obras de apostolado propias del Instituto, según las disposiciones y aptitudes de cada uno. Los Religiosos sacerdotes realizan su ministerio pastoral en las parroquias: administran los Sacramentos, predican, catequizan y ofrecen dirección espiritual. Otros ámbitos de su apostolado son las misiones y el servicio al clero diocesano a través de cursos de formación. El Instituto se encuentra presente en Italia, Perú, Bolivia, Brasil, EEUU, Filipinas, India, Nigeria, Polonia y Rumania.


Recomendamos a los Oblatos de San José de la Provincia de Perú.



277. Sociedad San Juan / Sociedad de María



La Sociedad San Juan es una Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Diocesano erigida en 2006 en la Diócesis de Cruz del Eje (Argentina). La Sociedad surgió a finales de los años 80, cuando un grupo de jóvenes universitarios, llamado "Grupo San Juan", comenzó a realizar misiones populares en distintos pueblos y ciudades argentinas. Algunos de estos jóvenes sintieron el llamado al sacerdocio para continuar con el apostolado. La finalidad de la Sociedad San Juan es dedicar todas sus energías a la Nueva Evangelización tomando como modelo la vida pública del Señor Jesús. Esta tarea evangelizadora se desarrolla en dos ámbitos específicos: los estudiantes secundarios, universitarios y profesionales, para formar personas capaces de transformar la realidad según los valores del Reino de Dios; y los más humildes, para que la Buena Noticia sea anunciada a los pobres, suscitando entre ellos líderes capaces de animar sus comunidades y de ser levadura en su ambiente.


Junto a la Sociedad San Juan nace la Sociedad de María para mujeres consagradas que buscan responder a la misión de la Nueva Evangelización. Anuncian la Buena Nueva del Reino a quienes conocen a Jesús sólo de oídas, pero que nunca lo han conocido por la fe y el poder del Espíritu Santo. Eligen el nombre de Sociedad de María porque asocian su vida y tarea apostólica al ministerio de la Madre de Dios en la comunión de la Iglesia. Colaboran con sus Hermanos y se inspiran en las mujeres que acompañaban a Cristo en su vida publica, buscando configurarse con Él en su celo misionero, en su amor misericordioso y su intercesión orante en favor de los hombres.


La Sociedad San Juan está presente en Argentina, EEUU e Italia.


276. Siervas del Evangelio



Las Siervas del Evangelio son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por Mons. Manuel Hurtado y García, con la colaboración de la Madre María Márquez Benavides, en 1940 en la Archidiócesis de Granada. La necesidad de una adecuada catequesis parroquial le hizo ver a Mons. Manuel Hurtado la necesidad de dar vida a una Comunidad de Religiosas que se dedicaran a ello.


Las Hermanas son Siervas, consagradas como esclavas al servicio de la caridad; y lo son del Evangelio, porque la obra de caridad a que se consagran es la de difundirlo con el ejemplo y la palabra, bajo la dirección y obediencia de la Jerarquía. De ahí el ser eminentemente parroquial de este Instituto.


La espiritualidad de las Siervas del Evangelio la señaló su fundador: "Pusimos nuestro proyecto en manos de Dios, fijando nuestra mirada en la Santa Casa de Nazaret como hogar tipo de la nueva familia". La Sagrada Familia es su modelo y especial protectora "para reproducir sus ejemplos y lecciones de vida evangélica en el ser y en el quehacer de cada día". Sus casas se llaman "Casas de Nazaret". Su fundador sintetiza su espíritu y estilo de este modo: "Es un Instituto en el que están conjugadas la actividad apostólica más densa y una profunda vida interior, de austera observancia religiosa".


Su apostolado está vinculado a todo lo propio del mundo parroquial: catequesis, formación de catequistas, grupos de oración de jóvenes y adultos, formación litúrgica, ornato y cuidado del templo (colaboran en la iglesia conventual del monasterio de La Encarnación de Ávila, junto al que tienen un pequeño convento), archivo parroquial y también acciones caritativo-sociales. Están presentes en España y Perú.

. Siervas del Evangelio
Casa Generalicia y Noviciado
Obispo Hurtado, 6
18002 Granada (España)

. Siervas del Evangelio
Patio de la Encarnación, 7
05005 Ávila (España)

275. Hermanos de Cristo Paciente



Los Hermanos de Cristo Paciente son una Asociación Pública de Fieles fundada por el P. Albin Sroka en 2002 (Polonia). La Comunidad es de espiritualidad franciscana, y tienen por carisma específico ser prolongación de la obra de San Pío de Pietrelcina quien fundó el Hogar de Alivio del Sufrimiento. Los Hermanos viven en sencillez, pobreza y alegría, y, como San Francisco de Asís, aman al Crucificado siendo extensión de este amor el gozoso servicio a los enfermos y necesitados. Así los Hermanos comparten el sufrimiento de los enfermos y se unen más al misterio de la Pasión del Señor, presente en cada uno de sus hijos pacientes. Están presentes en Polonia.




Toma de hábito de un postulante

274. Benedictinas de Tyburn



Madre Marie Adele

El nombre “oficial” de las monjas Benedictinas de Tyburn es Adoratrices del Sagrado Corazón de Jesús de Montmartre. Constituyen una Congregación en la Federación de la Orden de San Benito. De vida contemplativa, las Hermanas se dedican a glorificar a la Trinidad en la participación diaria en la Santa Misa, en el Oficio Divino, en la adoración perpetua del Santísimo Sacramento y en la oración por el Papa, la Iglesia y la humanidad. El monasterio de Tyburn es la Casa Madre de la Congregación, fundada por la Madre María de San Pedro (Marie Adele Garnier). Se levantó hace más de un siglo en el lugar de Londres donde fueron martirizados 105 católicos durante la persecución auspiciada por la “reforma” anglicana.


La Madre Marie Adele sintió desde joven una gran devoción por Jesús Eucaristía y un deseo de ofrecer al Corazón de Jesús un homenaje incesante de amor y reparación. Al principio intentó vivir de manera solitaria en la iglesia del Sagrado Corazón de Montmartre en París. Pero sintió que el Señor le pedía una comunidad de Hermanas consagradas a la adoración y a la alabanza del Corazón de Jesús.


En 1898 nacía oficialmente la Congregación de las Adoratrices del Sagrado Corazón de Jesús de Montmartre, con la Regla de San Benito. En 1901 la Comunidad tuvo que huir a Inglaterra a causa de las leyes francesas que disolvían las Órdenes y Congregaciones de la Iglesia. Se establecieron entonces en el lugar londinense de Tyburn, y desde allí salieron las fundadoras para los monasterios de Escocia, Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, Perú, Ecuador y Colombia.



273. Comunidad El Verbo de Vida



La Comunidad El Verbo de Vida es una Asociación Privada de Fieles fundada en 1986 (Francia). En el espíritu del Concilio Vaticano II, que puso de manifiesto la faceta de la Iglesia como comunión, esta Comunidad refleja la riqueza de los estados de vida en la Iglesia, llamados todos a la santidad: familias, matrimonios, solteros y vida consagrada, Hermanos (incluidos sacerdotes) y Hermanas. Todos viven juntos en las casas de la Comunidad, siguiendo el modelo de las primitivas comunidades cristianas. Los tres pilares de la Comunidad son: la oración litúrgica de la Iglesia, la enseñanza del Magisterio y la vida fraterna.


Los Hermanos y Hermanas del Verbo de Vida se consagran a Cristo con la profesión de los Consejos Evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. En la Comunidad ellos son recuerdo permanente de la primacía de Cristo sobre todas las cosas. Se dedican con mayor énfasis a la vida de oración y adoración. Su apostolado consiste en el anuncio de la Palabra de Dios a través del testimonio de vida consagrada y de la predicación explícita. Organizan retiros, festivales, peregrinaciones y obras de caridad. La Comunidad está presente en Francia, Suiza, Bélgica, Brasil y Mali.



272. Hermanas Reclusas Misioneras


 
Las Hermanas Reclusas Misioneras fueron fundadas por la Madre Rita Renaud en 1943 (Canadá). Madre Rita y las primeras Hermanas se inspiraron en la figura de Jeanne Le Ber (1662-1714), mujer francesa que vivió recluida en un cuarto anexo a la capilla de una comunidad de monjas, consagrada a la oración, la alabanza y la adoración de Dios. El Instituto es de vida contemplativa, consagrado a la adoración del Santísimo y la oración de intercesión por la Iglesia y las necesidades particulares de los fieles. Oficio Divino y Lectio Divina las insertan en la tradición monástica de la Iglesia. Regentan también una hospedería monástica. Lo de “Misioneras” fue añadido por la Madre Rita en 1950, para significar el alcance apostólico que tienen que tener las oraciones de las Hermanas. Ellas colaboran en la evangelización a través de la oblación de sus vidas y de sus oraciones. Aunque tuvieron varios monasterios en Canadá y EEUU, a día de hoy sólo queda abierto el de Montreal.



271. Hijas de Santa María de Leuca



Madre Elisa, Fundadora

Las Hijas de Santa María de Leuca son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por la Madre Elisa Martínez en 1938 (Italia). Santa María de Leuca es la advocación mariana del Santuario próximo al lugar de nacimiento del Instituto. Las Hermanas se consagran en el seguimiento de Cristo con el deseo común de vivir el Evangelio en espíritu de amor y servicio.


La Santísima Virgen, en cuyo honor llevan el hábito, es el modelo de las virtudes que las Hermanas quieren encarnar, en especial la maternidad espiritual y la entrega abnegada a los niños que llegan a sus manos. El Instituto realiza su apostolado de manera preferente con los niños necesitados (con problemas familiares, huérfanos, abandonados…) en hogares. También tienen colegios, residencias y centros asistenciales diversos. Las Hermanas están presentes en Italia, Suiza, España, Portugal, Estados Unidos, Canadá, India y Filipinas.


Contacto en España:

. Hijas de Santa María de Leuca
General Dávila, 35
39006 Santander (Cantabria)
Tfno. 942 360474 ; 942 217711

. Hijas de Santa Maria de Leuca
Infantes, 28
28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid)
Tlf: 91 890 16 62

270. Trinitarias Hijas del Corazón Inmaculado de María



Las Trinitarias Hijas del Corazón Inmaculado de María nacieron el 8 de septiembre de 1997 por iniciativa de la Madre María de la Milagrosa de las Llagas de Jesús, en la Archidiócesis de Guadalajara (México). Las Hermanas son de vida contemplativa y tienen por finalidad la adoración del Misterio Trinitario en la Eucaristía.


Como fruto de esta contemplación se transforman en templos vivos de su Presencia e irradian hacia los demás esta Presencia de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, por medio de actitudes concretas como la humildad, el amor, la misericordia y la alegría. Las Hermanas hacen turnos de adoración eucarística durante todo el día. En la Iglesia ofrecen sus vidas por el retorno de los cristianos a la Santa Iglesia Católica y oran de manera especial por la unidad de las familias católicas.


Bosques de la Alameda # 30
Col. Fracc. Las Cañadas
Tel.: 36-85-07-32
Zapopán, Jalisco (México)
C.P. 45129

Benedicto XVI y la Vida Religiosa IX



Del discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante las vísperas en la Cartuja de Serra San Bruno en Calabria (Italia) el 9 de octubre de 2011:

- "Fugitiva relinquere et aeterna captare": abandonar las realidades fugitivas e intentar aferrar lo eterno. En esta expresión de la carta que vuestro Fundador dirigió al Preboste de Reims, Rodolfo, se encierra el núcleo de vuestra espiritualidad (cfr Carta a Rodolfo, 13): el fuerte deseo de entrar en unión de vida con Dios, abandonando todo lo demás, todo aquello que impide esta comunión y dejándose aferrar por el inmenso amor de Dios para vivir sólo de este amor.


- Queridos Hermanos, vosotros habéis encontrado el tesoro escondido, la perla de gran valor (cfr Mt 13,44-46); habéis respondido con radicalidad a la invitación de Jesús: “Si quieres ser perfecto- le dijo Jesús- ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme" (Mt 19,21). Todo monasterio – masculino o femenino – es un oasis en el que, con la oración y la meditación, se excava incesantemente el pozo profundo del que tomar el “agua viva” para nuestra sed más profunda. Pero la Cartuja es un oasis especial, donde el silencio y la soledad son custodiados con particular cuidado, según la forma de vida iniciada por San Bruno y que ha permanecido sin cambios en el curso de los siglos. “Habito en el desierto con los hermanos”, es la frase sintética que escribía vuestro Fundador (Carta a Rodolfo, 4). La visita del Sucesor de Pedro a esta histórica Cartuja pretende confirmar no sólo a vosotros, que vivís aquí, sino a toda la Orden en su misión, de lo más actual y significativa en el mundo de hoy.

- El progreso técnico, especialmente en el campo de los transportes y de las comunicaciones, ha hecho la vida del hombre más confortable, pero también más agitada, a veces convulsa. Las ciudades son casi siempre ruidosas: raramente hay silencio en ellas, porque un ruido de fondo permanece siempre, en algunas zonas también de noche. En las últimas décadas, además, el desarrollo de los medios de comunicación ha difundido y amplificado un fenómeno que ya se perfilaba en los años sesenta: la virtualidad, que corre el riesgo de dominar sobre la realidad. Cada vez más, incluso sin darse cuenta, las personas están inmersas en una dimensión virtual a causa de mensajes audiovisuales que acompañan su vida de la mañana a la noche. Los más jóvenes, que han nacido ya en esta condición, parecen querer llenar de música y de imágenes cada momento vacío, casi por el miedo de sentir, precisamente, este vacío. Se trata de una tendencia que siempre ha existido, especialmente entre los jóvenes y en los contextos urbanos más desarrollados, pero hoy ha alcanzado un nivel tal que se habla de mutación antropológica. Algunas personas ya no son capaces de quedarse durante mucho rato en silencio y en soledad.

- He querido aludir a esta condición sociocultural, porque ésta pone de relieve el carisma específico de la Cartuja, como un don precioso para la Iglesia y para el mundo, un don que contiene un mensaje profundo para nuestra vida y para toda la humanidad. Lo resumiría así: retirándose en el silencio y en la soledad, el hombre, por así decirlo, se “expone” a la realidad de su desnudez, se expone a ese aparente “vacío” que señalaba antes, para experimentar en cambio la Plenitud, la Presencia de Dios, de la Realidad más real que exista, y que está más allá de la dimensión sensible. Es una Presencia perceptible en toda criatura: en el aire que respiramos, en la luz que vemos y que nos calienta, en la hierba, en las piedras... Dios, Creator omnium, atraviesa todo, pero está más allá, y precisamente por esto es el fundamento de todo. El monje, dejando todo, por así decirlo, “se arriesga”, se expone a la soledad y al silencio para no vivir de otra cosa más que de lo esencial, y precisamente viviendo de lo esencial encuentra también una profunda comunión con los hermanos, con cada hombre.


- Llegar a ser monjes requiere tiempo, ejercicio, paciencia, “en una perseverante vigilancia divina – como afirmaba San Bruno – esperando el regreso del Señor para abrirle inmediatamente la puerta" (Carta a Rodolfo, 4); y precisamente en esto consiste la belleza de toda vocación en la Iglesia: dar tiempo a Dios de actuar con su Espíritu y a la propia humanidad de formarse, de crecer según la medida de la madurez de Cristo, en ese particular estado de vida. En Cristo está el todo, la plenitud; necesitamos tiempo para hacer nuestra una de las dimensiones de su misterio. Podríamos decir que éste es un camino de transformación en el que se realiza y se manifiesta el misterio de la Resurrección de Cristo en nosotros, misterio al que nos ha remitido esta tarde la Palabra de Dios en la lectura bíblica, tomada de la Carta a los Romanos: el Espíritu Santo, que resucitó a Jesús de entre los muertos, y que dará la vida también a nuestros cuerpos mortales (cfr Rm 8,11), es Aquel que realiza también nuestra configuración a Cristo según la vocación de cada uno, un camino que discurre desde la fuente bautismal hasta la muerte, paso hacia la casa del Padre. A veces, a los ojos del mundo, parece imposible permanecer durante toda la vida en un monasterio, pero en realidad toda una vida es apenas suficiente para entrar en esta unión con Dios, en esa Realidad esencial y profunda que es Jesucristo.

- ¡Por esto he venido aquí, queridos Hermanos que formáis la Comunidad cartuja de Serra San Bruno! Para deciros que la Iglesia os necesita, y que vosotros necesitáis a la Iglesia. Vuestro lugar no es marginal: ninguna vocación es marginal en el Pueblo de Dios: somos un único cuerpo, en el que cada miembro es importante y tiene la misma dignidad, y es inseparable del todo. También vosotros, que vivís en un aislamiento voluntario, estáis en realidad en el corazón de la Iglesia, y hacéis correr por sus venas la sangre pura de la contemplación y del amor de Dios.


- Stat Crux dum volvitur orbis – así reza vuestro lema. La Cruz de Cristo es el punto firme, en medio de los cambios y de las vicisitudes del mundo. La vida en una Cartuja participa de la estabilidad de la Cruz, que es la de Dios, de su amor fiel. Permaneciendo firmemente unidos a Cristo, como sarmientos a la Vid, también vosotros, Hermanos Cartujos, estáis asociados a su misterio de salvación, como la Virgen María, que junto a la Cruz stabat, unida al Hijo en la misma oblación de amor. Así, como María y junto con ella, también vosotros estáis insertos profundamente en el misterio de la Iglesia, sacramento de unión de los hombres con Dios y entre sí. En esto vosotros estáis también singularmente cercanos a mi ministerio. Vele por tanto sobre nosotros la Madre Santísima de la Iglesia, y que el Santo Padre Bruno bendiga siempre desde el Cielo a vuestra Comunidad.

269. Hijas de Nuestra Señora de la Piedad



Las Hijas de Nuestra Señora de la Piedad son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio fundado por la Madre María Teresa Cámera en 1892 (Italia). Las Hermanas viven una intensa vida de piedad: Santa Misa, Oficio Divino, meditación, lectura espiritual… Como hijas de María al pie de la Cruz, rezan la Corona de los Siete Dolores, y, como ella, están convencidas de que la capacidad de donar y amar, dependen de la disponibilidad de recibir y dejarse amar por el Señor. Por ello adoran a Jesús en el Santísimo Sacramento, para que Dios haga morada y oración en ellas, a imagen de la Mater Dolorosa.


Las Hermanas piden la virtud de la humildad que es don de Jesús Crucificado, que ilumina, vivifica y alimenta el alma que se declara nada ante Dios. Profesan una especial devoción por San José que las enseña a acoger y vivir el misterio de la Voluntad de Dios en el silencio, la humildad y la nobleza de corazón; en el sacrificio amoroso y en la intimidad familiar, que custodia y deja crecer a Jesús, mientras sirven y honran a su Cuerpo, la Iglesia.


El apostolado del Instituto se ejerce a través de obras humildes en lugares pobres. Se dedican especialmente a los pobres, los enfermos y ancianos, los sacerdotes mayores, los niños huérfanos y desamparados, y las misiones. Las Hermanas están presentes en Italia, Perú y Filipinas.

Emails en Perú:

. lapiedad@ec-red.com  
. cenaculo@ec-red.com
. hijasdelapiedadhoy@yahoo.com


* Hijas de Nuestra Señora de la Piedad (web-Perú)
* Hijas de Nuestra Señora de la Piedad (web-Filipinas)

268. Orden de Canónigos Regulares de la Santa Cruz



La Orden de Canónigos Regulares de la Santa Cruz fue restaurada por decreto de la Santa Sede el 29 de mayo de 1979, a iniciativa de un grupo de jóvenes perteneciente al movimiento Opus Sanctorum Angelorum. Esta Orden había sido fundada en 1131 por San Teotonio en Coimbra (Portugal), bajo la Regla de San Agustín, con dedicación a la liturgia solemne y al anuncio del Evangelio. En 1834 fue suprimida a través de las leyes desamortizadoras del gobierno liberal portugués.


La Orden se coloca bajo la protección de la Santa Cruz y la Inmaculada Concepción. Sus Canónigos se caracterizan por el espíritu de adoración eucarística, su formación ascética y espiritual, la celebración de la liturgia solemne y una vida profunda de oración. La celebración de la Santa Misa se hace “versus Deum” con la Forma Ordinaria del Rito Romano. La aceptación absoluta de la cruz, el amor siempre más íntimo al Señor en la Santísima Eucaristía y a su madre María, y la devoción a los Ángeles, son propios de su espiritualidad. Por el estudio de la filosofía y teología en lealtad al Magisterio y a la Tradición viva, los Canónigos ofrecen a la Iglesia sacerdotes bien formados y celosos por las almas, que se caracterizan por la obediencia al Santo Padre y a los obispos en comunión con él.


La Orden trabaja en el campo pastoral a través de Ejercicios Espirituales, retiros, dirección espiritual, etc. Se encuentra presente en Estados Unidos, México, Brasil, Alemania, Austria, Italia, Portugal, India y Filipinas. La Orden tiene una rama femenina, las Hermanas de la Santa Cruz, y una Tercera Orden de seglares que comparten su espíritu.
 
 
* Orden de Canónigos Regulares de la Santa Cruz (web)