217. Instituto Iesu Communio



Madre Verónica Berzosa

El sábado 12 de febrero de 2011 se celebraba en la catedral de Burgos la presentación oficial del Instituto Religioso Iesu Communio, otrora las famosas Clarisas de Lerma. La Madre Verónica Berzosa es reconocida como Fundadora y Superiora General de esta nueva realidad eclesial. Nacido este nuevo carisma dentro del franciscanismo, la vida de las Religiosas sigue siendo contemplativa -pero no de clausura papal- y enfocada a la presencia y el testimonio para la juventud. Tienen muy presentes las palabras que Juan Pablo II dirigió en Ávila (1982) a las monjas contemplativas: “Consientan vuestros monasterios en abrirse a los que tienen sed. Vuestros monasterios son lugares sagrados y podrán ser también centros de acogida cristiana para aquellas personas, sobre todo jóvenes, que van buscando una vida sencilla y transparente en contraste con la que les ofrece la sociedad de consumo”.


El carisma del Instituto es ser comunión de Jesús: comunión que brota del don de Jesucristo y se hace testimonio de la unidad en la caridad y manifestación de que el Espíritu convoca a los dispares y a los dispersos para que sean un solo corazón y una sola alma. Como Religiosas contemplativas, las Hermanas están llamadas a ser por entero de Jesucristo, a estar con Él y permanecer en vela para orar sin interrupción por los hijos que les han sido confiados. Sus conventos quieren ser casas abiertas donde los peregrinos sedientos y heridos puedan encontrarse con Jesucristo Redentor y experimentar que han sido acogidos en la oración y presentados al Padre como sus hijos por la Madre Iglesia. Están presentes en las dos sedes de Lerma y La Aguilera.


* Instituto Iesu Communio (web)

RR. Iesu Communio:

. Monasterio de la Ascensión del Señor
C/ Santa Clara 6
09340 Lerma (Burgos)
Telf. 947 17 01 22

. Santuario de San Pedro Regalado
C/ Convento s/n, bajo 1
La Aguilera
09440 Aranda de Duero (Burgos)
Telf. 947 54 69 54

216. Peregrinos de la Eucaristía / Peregrinas de la Eucaristía



“Dadles vosotros de comer”

“Saciamos el hambre de Verdadero Amor de los hombres de todos los tiempos y lugares, convirtiéndonos en una hostia viva, es decir, en alimento que da Vida, mediante nuestra entrega gratuita al servicio de nuestros hermanos en el desarrollo de nuestra vida apostólica”.


Los Peregrinos de la Eucaristía constituyen una Asociación Pública de Fieles de Derecho Diocesano, iniciada por el P. Francesco María de la Santísima Trinidad y la M. Amada Clara de los Sagrados Corazones de Jesús y María en 2005, en Valledupar/Cesar (Colombia). Esta familia religiosa está formada por: los Peregrinos de la Eucaristía (sacerdotes y hermanos), las Peregrinas de la Eucaristía y los Laicos Peregrinos que comparten su carisma y espíritu viviendo en el mundo.


Los Peregrinos de la Eucaristía se ordenan a cultivar intensamente una espiritualidad eucarística y en consecuencia a vivir la existencia eucarística de Nuestro Señor Jesucristo en alegre expropiación de la propia voluntad y en pobreza. Vivir la existencia eucarística de Nuestro Señor Jesucristo es ser alimento para la vida del mundo, por la transformación que se realiza en aquel que recibe, como el Hijo, la Voluntad del Padre y se deja hacer por Él, queriendo lo que Él quiere, deseando lo que Él desea y amando lo que Él hace. La expropiación de la propia voluntad, piedra angular de su carisma, conlleva unos frutos que la testimonian: ser sacramento de unidad y vivir en el espíritu de las Bienaventuranzas.


Ser alimento para la vida del mundo significa vivir una existencia de cordero. El cordero escucha y acoge amorosamente la Voluntad de su Pastor, guardando su Palabra. Porque “no vive el hombre solo de pan sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). De esta manera, el Peregrino se constituye en enviado que sacia el hambre que el hombre tiene de Dios y que Dios tiene del hombre: "Dadles Vosotros de comer". Los Peregrinos a la luz de la Iglesia comprenden el Evangelio como el encuentro con la Persona del Hijo, en la que el Padre nos revela el misterio de su pobreza que es a la vez insondable riqueza, porque en Él, el Padre nos lo ha dado todo.

A través de la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, se proponen vivir en total, exclusiva y definitiva entrega generosa y alegre al Señor, ocupándose solamente de sus cosas. Además profesan un voto de entrega a la maternidad espiritual de María. El rasgo que caracteriza su espiritualidad se condensa en la expresión “Sicut agnos” (como corderos), porque la Eucaristía se nos entrega a modo de alimento (Cordero) que quita el pecado del mundo. Y es también espiritualidad mariana porque la Santísima Virgen María, como Madre y Maestra, es modelo de vida eucarística que enseña a escuchar y guardar la Palabra de Dios para luego ser y hacer todo lo que el Padre quiere y desea. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1,38): escuchar a la Virgen es amar y obedecer a Dios. Ella imprime en el corazón del Peregrino, ese “haced lo que Él os diga” (Jn 2,5). Toda su vida de oración litúrgica la realizan ante el Santísimo Sacramento expuesto.


El principal patrono de los Peregrinos de la Eucaristía es San Francisco de Asís, por su gran amor al Evangelio. También lo son: Santa Clara de Asís, Santa Teresa del Niño Jesús, Beata Teresa de Calcuta, San Pio de Pietrelcina, San Francisco Javier, Beato Juan Pablo II, y Santa Catalina de Siena (Patrona de los Laicos Peregrinos)

Los Peregrinos se caracterizan por vivir en una constante escucha de la Palabra de Dios (su Voluntad) a través de la Iglesia por medio de sus representantes legítimos. En consecuencia profesan un gran amor por ella y por el Romano Pontífice en espíritu de humildad y obediencia. Se caracterizan además por vivir de la Providencia que es manifestación de esa misma Voluntad. La Providencia no sólo entendida como un recibir de Dios el pan material, sino un recibir de Dios todo aquello que les hace posible alcanzar su fin último, la Bienaventuranza Eterna. Los Peregrinos viven una vida fraterna en espíritu de pobreza, gratuidad y alegría, que es a su vez comunión con las tres Personas Divinas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


El Peregrino es alimento para el mundo, su propia vida y existencia es un testimonio público de entrega y donación: “Van allí donde existe hambre de Dios”, por lo que trabajan en los centros peregrinos (parroquias desde donde se despliega la acción misionera: retiros, catequesis, círculos familiares, adoración eucarística perpetua, etc.) y en los Belenes “Casas del Pan” (lugares donde se desarrolla un apostolado específico). Éstos son medios a través de los cuales llegan al fin que el Señor desea realizar a través de ellos: dar de comer a un mundo hambriento de Dios.

Esta Asociación de Fieles con miras a constituirse en una Familia Eclesial de Vida Consagrada está presente en Colombia, Uruguay, España (Archidiócesis de Pamplona y Tudela) y Argentina (Laicos Peregrinos en la Diócesis de San Miguel- Buenos Aires).


* Peregrinos de la Eucaristía (web)
* Peregrinos de la Eucaristía (blog)

. Peregrinos de la Eucaristía:
hnos.peregrinosdelaeucaristia@gmail.com  
. Peregrinas de la Eucaristía:
peregrinadelaeucaristia@gmail.com

Sobre el futuro de la vida religiosa...



Religiosas del Instituto Mater Dei

El Anuario Pontificio recoge los números relativos a los Institutos Religiosos de Derecho Pontificio. En él comprobamos cómo, años tras año, los miembros de los Institutos más conocidos se reducen en número. Franciscanos, Jesuitas, Dominicos, Carmelitas, Compañía de María, etc., pierden efectivos aunque algunos, aún así, aumentan el número de casas con el consiguiente perjuicio para la auténtica vida fraterna en comunidad. Casas religiosas con dos o cuatro religiosos están hoy a la orden del día. En Europa la crisis vocacional es alarmante. La media de los religiosos/as europeos supera los sesenta años y en algunos Institutos rebasa los setenta. Como motivo de la crisis de vocaciones suelen erigir el secularismo y la disminución de los hijos en la familia. ¡Qué paradoja! Se lamentan del secularismo aquellos que después del Concilio se desposaron con las modas del siglo convirtiendo su vida religiosa en algo prácticamente imperceptible, insertándola en el estilo de vida del mundo (secular). Y se quejan de la disminución de hijos en la familia, como si Dios tuviera en mente llamar a sí a aquellos que exclusivamente tienen un nutrido grupo de hermanos naturales. Cuando Dios llama, llama. Al hijo único como al quinto de una familia numerosa. Y, ¿no deberán plantearse en cambio si la vida religiosa que llevan es atractiva para los jóvenes del momento actual? ¿No deberán plantearse si el carisma que les fue entregado mediante los Fundadores lo han tirado al viento? ¿No deberán examinarse sobre qué clase de política de pastoral vocacional han ejercido durante las últimas décadas? Algunos Institutos tímidamente se autoexaminan de estas cuestiones y más. Otros se niegan a bajarse del burro y continúan postulando esa malformación de vida religiosa, según ellos la auténtica conforme al espíritu del Concilio.

La falta de efectivos activos (ya que otros tantos se encuentran retirados en las enfermerías provinciales) obliga a los Institutos a la reestructuración de las presencias y de las Provincias religiosas:

- Actualmente varios Institutos se hayan inmersos, si no lo han hecho ya, en la unificación de Provincias. Tal es el caso de los Hermanos Menores Capuchinos o de los Carmelitas Descalzos que tienen en proceso la unificación única en España para 2014.

- Unificar Provincias implica reestructurar las presencias y ello supone cerrar casas religiosas y conventos. En estos quehaceres tienen invertidos sus fuerzas y energías. Y aquí surgen los temores de las Provincias vascas y catalanas que temen perder su “identidad e idiosincrasia particulares”, sumergidos en el todo de una Provincia única. Da la casualidad de que estas Provincias son las que menor número de ingresos tienen, o simplemente hace años que nadie pide la entrada al noviciado. Es común también que los pocos jóvenes vascos y catalanes pidan el ingreso en otras Provincias de España, aunque para detener este éxodo se han puesto en marcha políticas de rechazo: ingresarás en aquella Provincia que te corresponda. Y esto es una injusticia, ya que queda patente que el estilo de vida difiere bastante entre unas Provincias y otras. En algunas, por ejemplo, toleran que el religioso que lo desee vista el hábito religioso, pero en otras se practica una lapidación psicológica que obliga al religioso a vivir un infierno o a tomar la decisión de autoconstruirse un gueto donde él pueda vivir más o menos felizmente. De nuevo se asesta una puñalada mortal a la vida de comunidad y a ese “estilo de fraternidad” que todos los Institutos abanderan como característica de sus comunidades. Una farsa.

Religiosos de una de las tres ramas de Hermanos Menores

- La avanzada edad de los religiosos tampoco es que sea un imán de atracción para los jóvenes. Compartir la vida con un grupo de hombres y mujeres ancianos e impedidos, resulta difícil de casar con la vitalidad, la energía y el radicalismo que caracterizan a aquellos que, inflamados por el celo de la Casa de Dios, están dispuestos a comerse el mundo. Pasan por el postulantado, el noviciado y el juniorado que suelen ser interprovinciales. Allí comparten vida y proyectos con otros más o menos de su misma edad y similares inquietudes. Lo dificultoso es cuando se realizan los traslados y se destinan estos religiosos a los conventos de vida apostólica. Llegar a una comunidad donde la mayoría de las veces las cosas no son como te enseñaron durante el tiempo de formación es una dura prueba. Allí se dan cuenta que la primacía la tienen las actividades externas frente a la vida de comunidad (aunque los documentos de la curia general y provincial digan exactamente lo contrario). La vida comunitaria se reduce al rezo de Laudes y Vísperas, y a las comidas. El resto del tiempo cada uno va a lo suyo. En esta etapa de integración a las comunidades muchos salen desilusionados, insatisfechos e infelices de los Institutos Religiosos.


Religiosas católicas

En los últimos años, sin embargo, se da un fenómeno esperanzador. Los que solicitan el ingreso en los Institutos Religiosos ya no son aquellos ignorantes de tiempos pasados. Los nuevos aspirantes conocen las fuentes documentales carismáticas e históricas de los Institutos a los que se sienten llamados. Conocen las biografías de sus Santos y Santas, a los que veneran y quieren imitar salvaguardando la diferencia de contexto histórico. Incluso puede que conozcan sus Constituciones ya que algunas están publicadas en Internet. También saben del caos y la mundanización, la pérdida del primitivo fervor, la vida aburguesada y el espíritu de sospecha y maldad que hoy en día han hecho morada en muchos Institutos. Aún así, sopesando pros y contras, y dando la primacía absoluta al llamado divino, deciden ingresar. Y esta gente tan resuelta y decidida son esperanza para sus Institutos, a pesar de que en ellos suelen poner “muy nerviosos” a los que ya estaban, por lo que intentarán obstaculizar su proceso de integración.

En otro sentido, el nuevo espectro de vida consagrada que se ha abierto en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II ofrece posibilidades nuevas e ilusionantes para aquellos que sientan en su interior la invitación de Jesús a seguirle en pobreza, castidad y obediencia, al servicio de la Iglesia en comunión con los hermanos. Muchos son los nuevos Institutos surgidos en los últimos tiempos. Sin lugar a duda, una respuesta del Espíritu para la decadencia general de la vida consagrada. Y la Iglesia sanciona estas nuevas formas de vida, muchas de ellas reformulaciones. A nadie se le escapa que la gran cantidad de nuevas formas de vida franciscana son resultado de una inconformidad con la línea predominante de los Hermanos Menores. Lo que sucede es que muchos de estos Institutos son prácticamente desconocidos dado su reducido tamaño y la escasez de sus presencias. Hoy en día ya no es tan fácil como antaño crecer de forma exponencial en pocos años, y también ha desaparecido la figura de aquellos benefactores que antes favorecían a los Institutos con grandes donaciones que permitían multiplicar las posibilidades de expansión.


Frailes Capuchinos Recoletos

Nuevas espiritualidades tampoco parecen que presenten en un primer lugar. Las diversas espiritualidades son patrimonio de la Iglesia Universal y constituyen diversidad de caminos para el objetivo común del seguimiento de Cristo según el Evangelio. Unos se sienten interpelados por la espiritualidad franciscana, otros por la carmelitana, otros por la ignaciana, etc., pero no quieren ser ni franciscanos, ni carmelitas, ni jesuitas… Los nuevos Institutos pueden tener dentro de su originalidad algunos rasgos de estas tradiciones espirituales de la Iglesia. Esto no es nada nuevo. Pensemos en la gran cantidad de Institutos afiliados oficialmente a las Órdenes más significativas. Aquí radica otro atractivo de los nuevos Institutos. Puedes ser un simple fraile viviendo en verdadera comunidad, en auténtica pobreza, en obediencia a la Iglesia, respetando y fomentando el culto litúrgico conforme a las normas establecidas, en sencillez y simplicidad franciscanas sin ser miembro de los Hermanos Menores. Franciscanos de la Renovación, Hermanos Menores Renovados, Franciscanos de la Inmaculada… permiten a los jóvenes vivir hoy según el espíritu de San Francisco. Lo mismo para quienes deseen vivir según el espíritu militante ignaciano en obediencia absoluta al Papa… o para quienes deseen servir a Cristo en los enfermos pobres, o en la educación de la niñez y juventud según los principios cristianos… El monopolio carismático de las multiseculares Órdenes ha desaparecido. Me viene a la mente varios Institutos Religiosos de espiritualidad franciscana y de otro tipo fundados por hijos espirituales de San Pío de Pietrelcina que en sus últimos años de vida, coincidentes con el post- Concilio, ya mostró su disconformidad con las novedades ridículas a las que se entregaban los Capuchinos. También es paradigmático el ejemplo de fidelidad de aquellos Institutos que tuvieron en vida a sus Fundadores tras el Concilio. Por ejemplo la Madre Teresa de Calcuta y otros muchos no tan conocidos.

Estamos en un tiempo crucial respecto a la vida religiosa. En los próximos años se producirá la hecatombe en muchos Institutos cuando la mayoría del grueso actual fallezca por ley de vida. Poco a poco los nuevos Institutos se expanden, lentamente pero sin retroceso. Queda por ver si una vez limpiado el plantel de las antiguas Órdenes y Congregaciones, las nuevas generaciones encauzarán sus Institutos por las veredas de la fidelidad a la Iglesia y a los Fundadores. O si por el contario, quedarán como lugar privilegiado para aquellos que aspiran a una vida religiosa más fácil (con dinero, vacaciones, visitas las que quieras a la familia, sin la exigencia de tiempos serios de oración, sin normas, con viajes, con servicio doméstico, en rebeldía al Magisterio y con la cantinela hipócrita de los pobres y la justicia social…). Estas Órdenes y Congregaciones se sienten orgullosas de tener vocaciones en países en vías de desarrollo y en los subdesarrollados: vocaciones las tienen los Lasalianos en África, los Jesuitas y los Carmelitas Descalzos en la India (casi todos diría yo), los Dominicos en Filipinas, etc. Pero no creo que esto sea motivo de esperanza para Europa. También las Provincias Polacas y de Europa del Este- aunque cada vez y alarmantemente menos- tienen vocaciones. Tomen ejemplo de ellas y situación distinta sería la que viviésemos. Seguramente si volviésemos a tener una guerra o algún desastre asolase España, los noviciados volverían a reventar como en la década de los cuarenta y cincuenta. Pero de aquellos lodos, estos fangos.


Hijas de Santa María del Corazón de Jesús

Seguir a Jesucristo en la vida religiosa no es fácil: no es fácil renunciar a la compañía regular de tu familia, no es fácil dejar a los amigos y amigas, no es fácil renunciar a tu dinero y a las propiedades, no es fácil renunciar a la posibilidad del amor de pareja, no es fácil renunciar a la voluntad propia, etc. Pero para hacer la vida religiosa más atractiva la solución no es asimilarla a la del mundo. Jesús en su vida terrena exigió un seguimiento radical de su persona: la renuncia a los bienes, dejar padre y madre, hermanos, campos y casas, tomar la cruz, etc. Los propios exegetas modernos ponen de manifiesto la radicalidad del seguimiento de Cristo y la dura exigencia que Él ponía a sus seguidores. La clave del éxito de la vida religiosa, aunque sea y será cada vez más reducida, es la autenticidad y la fidelidad. En un primer mundo tan lleno y desbordado de consumismo, de hedonismo, de confrontación, de inseguridades y de falsa moral, la vida religiosa no puede ser una prolongación más ética de la vida del mundo. Tiene que ser una ruptura con ese espíritu mundano para que su luz brille en las tinieblas. ¿Dónde están los consagrados? No se les ve por la calle, de ellos solamente hablan sus casas y conventos. En esta sociedad donde importa tanto la imagen y el signo, la imagen de la vida religiosa se ha desvanecido en líneas generales. Y no nos referimos exclusivamente a la cuestión del hábito religioso que es tan sólo un indicador. La Iglesia necesita religiosos que lo sean y también que lo parezcan, que amen y estén en comunión con la Iglesia real y no con esa creación eclesial fantasiosa que muchos tienen en mente, que se distingan por una vida pobre y fraterna efectiva y no de boquilla, religiosos amantes y defensores del culto litúrgico, también preocupados por las realidades temporales pero que se den cuenta que a día de hoy ya existen profesionales mejor cualificados que ellos para llevar a cabo actividades sociales, religiosos que no se escondan sino que se muestren en la plaza pública agradecidos con la invitación que Cristo les hizo. Y especialmente religiosos orantes.

215. Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua



Las Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua (Hermanas Rosadas) fueron fundadas por San Arnoldo Janssen en 1896. Las Hermanas se consagran en forma especial al Espíritu Santo y a la adoración eucarística que día y noche hacen delante del Santísimo expuesto para honrar y amar a Dios Uno y Trino. En el centro de su vida comunitaria se halla entonces la Eucaristía. Y en el centro de su oración, la preocupación por la extensión del Evangelio entre todos los pueblos. Su vida enclaustrada y contemplativa tiene, pues, un objetivo misionero, colaborando en la obra apostólica de los Misioneros del Verbo Divino y de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo. Además de la oración, las Hermanas se dedican a diversas actividades para su subsistencia. Trabajan siempre y sin excepción dentro de la clausura, pero sirven al apostolado con el bordado de ornamentos litúrgicos, trabajos artísticos, elaboración de velas, tarjetas y hostias, producción agrícola, etc. Están presentes en Argentina, Chile, Brasil, Alemania, Holanda, Polonia, Eslovaquia, Filipinas, Estados Unidos, India, Togo e Indonesia.


Convento "Divino Amor"
Sgto. E. Romero 5817
Barrio Jorge Newbery
5019 Córdoba - ARGENTINA
Tel.: (0351) 492 1838

* Generalato de las Siervas (web)

Algunas webs de conventos:

http://www.holyspiritadorationsisters.org/  
http://www.adorationsisters.org/  
http://www.mountgraceconvent.org/
http://www.kloostercenakel.nl/
http://www.siostryklauzurowe.pl/
http://www.sspsap.sk/

214. Albertinianos, Siervos de Jesucristo Rey del Universo



Los Religiosos Albertinianos, Siervos de Jesucristo Rey del Universo son una Asociación Pública de Fieles de Derecho Diocesano fundada por el P. Jaime Valdivia Pinell en 2007, en la Diócesis de Estelí (Nicaragua). El Instituto constituye la rama masculina de las Siervas Misioneras de Cristo Rey (ver aquí), fundadas por la Sierva de Dios Madre Albertina Ramírez Martínez.

Los Albertinianos tienen una vida semi-contemplativa con fuerte impronta monástica. Su Regla y vida se inspiran en el Espíritu de las Bienaventuranzas: Amar como Jesús amó, creer como Jesús creyó y esperar como Jesús esperó, viviendo las tres dimensiones de la vida religiosa: ora- labora- et passio. Desde la contemplación quieren gastar su vida por el Reinado de Dios, asumiendo la cruz de cada día para resucitar con Cristo y ello junto a los humildes y sencillos, con los hambrientos, con los excluidos de la tierra, de tal manera que puedan alcanzar su dignidad de hijos e hijas de Dios.



213. Obra de Amor



"La santidad no son las luces sublimes ni las extraordinarias mortificaciones, sino la constante fidelidad en dar gusto a Dios."
(M. María Luisa)

Obra de Amor es una Asociación Pública de Fieles fundada por la Madre María Luisa de Jesús y del Corazón Inmaculado el 17 de noviembre de 1975, en Cáceres (España). Se trata de un Instituto de vida contemplativa conformado por una treintena de Religiosas y que ha iniciado la tramitación para su aprobación como Instituto Religioso de Derecho Diocesano.


El carisma de la Comunidad consiste en que las Religiosas han de tender a alcanzar la perfección del amor por medio de una fidelidad absoluta y plena a todas las inspiraciones del Espíritu Santo, pronunciando a cada pedido divino su “hágase”, a imitación de Aquella que se definió como “la Esclava del Señor”. En esta oblación de sus vidas a imitación de la Santísima Madre de Dios, las Religiosas ofrecen su entrega por la santificación de los consagrados y por la conversión y salvación de las almas.


"Dios se da todo a cada alma. De cada alma depende vivir ese todo en una medida más o menos intensa, según la perfección de su entrega. Aunque mi inteligencia sea corta, mi corazón pequeño, mi salud débil y mis fuerzas pocas, yo tengo que amar a Dios con todo lo que tengo. Y hasta cuanto dé de sí lo que tengo".
(M. María Luisa)

Su vida es sencilla pero exigente. Contemplativas, marianas y eucarísticas, su espiritualidad gira alrededor del Misterio de la Encarnación de su Esposo y Señor Nuestro, teniendo como modelo y Patrona a la Virgen del “Hágase en mí”.


Establecidas en Cáceres, han realizado una fundación en Chiapas (México) que será destinada a casa de formación. Las Religiosas viven de su trabajo que consiste en la elaboración de formas para consagrar y en la confección y bordado de ornamentos litúrgicos y trabajos varios. Como se ha dicho, están presentes en Cáceres (España) y Chiapas (México).

Contacto por email: obradeamorchis@gmail.com

Obra de Amor
Plaza de la Audiencia, 2
10003 Cáceres
España


Reseña biográfica de Madre María Luisa de Jesús (1929-2002) y de su Instituto


Madre María Luisa entró a la edad de 15 años en un monasterio de Carmelitas Descalzas, donde comenzó el camino de cruz que sería la constante de toda su vida. Antes de hacer su profesión religiosa se vio obligada a abandonar el convento. Sin embargo, poco antes de salir, ya había recibido la inspiración de la nueva obra que Dios quería encomendarle. El poner en marcha el nuevo Instituto le costó prácticamente toda su vida, pues fue muy incomprendida y perseguida a causa de ciertas acusaciones que recayeron sobre ella y los obispos nunca terminaban de darle el permiso para fundar. Finalmente, en el año 1975, la obra recibió la primera aprobación de manos del Sr. Obispo D. Manuel LLopis Iborra en la Diócesis de Coria-Cáceres. Sólo dos personas la acompañaban entonces, siendo una de ellas una tía suya ya anciana. Con la esperanza de que el Instituto siguiera creciendo, ocurrió lo contrario: cinco años después de recibir la aprobación, en 1980, se marchó su acompañante y quedó sola con su tía, en espera año tras año de recibir vocaciones que nunca llegaban. En el año 1987 moría su tía, quedando completamente sola. Sin embargo, se puede decir que milagrosamente, el Sr. Obispo de entonces, D. Jesús Domínguez, le mantuvo durante todos esos años la aprobación de la Obra dada por su predecesor y la presencia del Santísimo en la capilla de la casa.


Casa de formación en México

El 1 de enero de 1989 llegó la primera de las vocaciones que formarían parte del Instituto definitivo. Después de 5 años todavía de espera empezaron a unirse a ellas otras jóvenes, hasta que en el año 1999, día 25 de marzo, las primeras 12 Religiosas, incluida Madre María Luisa, tomaban el hábito y hacían sus primeros votos en una preciosa ceremonia, empezando oficialmente su vida de clausura. Tres años después, formada ya la Comunidad por 21 miembros y 5 meses después de hacer los votos perpetuos, el Señor llamaba a Madre María Luisa a su Presencia, después de 7 meses y medio de enfermedad (leucemia).


Se conservan muchas cartas y escritos de ella, y esperan las Religiosas que sin tardar mucho se pueda escribir su biografía. También se editaron varios libros de espiritualidad preciosos. Sus títulos son: Darse, Hacia las cumbres, Almas totales, Vaso Roto, Consumarse en el amor y La Esclava y el Verbo. De estos libros nunca apareció como autora, de forma que se pensaba que era un sacerdote quien los había escrito. Después de su muerte, las Hermanas editaron el libro Ella, recopilación de sus colaboraciones en la revista mariana MIRIAM durante varios años. Los libros están prácticamente agotados, pero de momento no están las Religiosas en condiciones de volver a editarlos.